Aprende / Lección 1 de 6
Claves que funcionan
La mayoría de los problemas de seguridad en un negocio pequeño empiezan igual: una clave débil o repetida. La buena noticia es que arreglarlo es fácil.
Por qué importa tanto
Cuando un servicio sufre una filtración, las claves de sus usuarios pueden terminar circulando. Si usaste la misma clave en tu correo, tu banco o tu Instagram, alguien puede probarla en todas partes. Por eso la regla de oro es una clave distinta para cada cuenta.
Largo gana a complicado
Una clave larga es más difícil de adivinar que una corta con símbolos raros. Piensa en una frase, no en una palabra.
- Mala:
Negocio2024! - Mejor:
mi almacén abre a las ocho con pan fresco
Una frase que solo tú entiendes, de varias palabras sin relación obvia con tu vida pública, es fácil de recordar y difícil de adivinar. Evita fechas de cumpleaños, nombres de mascotas o el nombre de tu local.
Usa un gestor de claves
Nadie puede recordar decenas de claves distintas. Un gestor las guarda cifradas y las escribe por ti.
- Opciones gratuitas conocidas: Bitwarden, o el gestor que ya trae tu navegador o tu teléfono.
- Solo necesitas recordar una clave maestra (una buena frase larga).
- El gestor también genera claves aleatorias para cada cuenta nueva.
Importante: tu clave maestra no se comparte con nadie ni se guarda en una libreta junto al computador.
Las 3 cuentas que debes cuidar primero
- Tu correo principal. Con él se recuperan casi todas las demás cuentas.
- Tu banco y medios de pago.
- Las redes sociales y la tienda online del negocio.
Cambia primero esas tres, con claves únicas y largas.
Qué hacer hoy (10 minutos)
- Elegir un gestor de claves e instalarlo
- Crear tu clave maestra (una frase larga)
- Cambiar la clave de tu correo principal
- Cambiar la clave de tu banco
- Cambiar la clave de la red social del negocio
Después sigue con la siguiente lección: activar la verificación en dos pasos, para que incluso una clave filtrada no sirva.